Destinos | Una estrategia centrada en las personas y el territorio
Spain Talks Medellín plantea un turismo con más valor para las comunidades
Turespaña reunió en Colombia a representantes del sector turístico, la artesanía y la gestión patrimonial para debatir cómo distribuir mejor los beneficios de la actividad.
06.11.2026 12:31 | HSM Realizaciones |
La Estrategia España Turismo 2030, el caso de El Carmen de Viboral y las experiencias de Aviatur, Baku Barrikupel y Fundación Altiplano, Aragón y Paraguay pusieron el foco en la conservación de los oficios y la participación de las comunidades.
Medellín. La distribución de los beneficios del turismo y la conservación de la identidad de los destinos centraron el primer bloque de Spain Talks América del Sur, celebrado el 5 de noviembre de 2026 en el Hotel Faranda Collection Medellín. En esta segunda edición regional, organizada por Turespaña, la artesanía ocupó un lugar central como actividad capaz de conectar a los viajeros con el patrimonio y generar oportunidades para las comunidades locales.
La apertura estuvo a cargo de Adrián Delgado, consejero de Turismo de Turespaña para Colombia y Venezuela, e incluyó un mensaje en video de Miguel Sanz, director general de Turespaña, y la intervención de Rafael García, cónsul honorario de España en Medellín.
Delgado propuso abordar la jornada desde la identidad, el legado, la inclusión y la tolerancia, y planteó una pregunta que atravesó las exposiciones: cómo conseguir que la riqueza turística alcance a una mayor parte de la sociedad.
Más valor turístico y mejor convivencia
En su mensaje, Sanz situó la convivencia entre visitantes y residentes entre los objetivos centrales de la transformación turística. Explicó que la Estrategia España Turismo 2030 coloca a las personas en el centro, considerando tanto a turistas y habitantes como a trabajadores, empresarios y gestores públicos.
El director general describió una transición desde el crecimiento del volumen de visitas hacia la generación de mayor valor económico y social. También destacó el intercambio entre España y América Latina como una oportunidad para aprender de las experiencias de ambos lados del Atlántico.
En materia de promoción, mencionó los programas España es mucho más, orientado a los destinos menos conocidos; España es un destino de confianza, vinculado con la reputación de los destinos consolidados; y Redescubre España, que propone nuevas experiencias en lugares que los viajeros ya visitan.
García aportó la perspectiva de quien busca conocer la vida local. A partir de sus viajes por pueblos españoles y de los cambios observados en Medellín, advirtió sobre la pérdida de autenticidad cuando la oferta gastronómica y comercial se adapta exclusivamente al visitante. Su intervención destacó el valor de descubrir los destinos a través de sus habitantes.

Una estrategia centrada en las personas y el territorio
Durante la exposición “Estrategia España Turismo 2030: Sostenibilidad y Artesanía”, Delgado explicó que la hoja de ruta combina la atención a las personas con la sostenibilidad social, económica y ambiental, el equilibrio territorial y la gobernanza compartida. El objetivo es mejorar la calidad del turismo y ampliar sus beneficios mediante la coordinación entre administraciones, empresas y comunidades.
El consejero defendió la contribución de los destinos consolidados y de los paquetes tradicionales, que permiten a muchas personas acceder a sus vacaciones. Al mismo tiempo, señaló la necesidad de desarrollar otras propuestas para distribuir mejor la actividad y evitar que la concentración turística comprometa la convivencia.
Para ello, destacó la desestacionalización, la desconcentración y la diversificación, a las que añadió la digitalización. La propuesta busca atraer visitantes fuera de la temporada alta y acercarlos a otros territorios, de modo que el gasto también genere oportunidades en pueblos y áreas rurales. Vinculó ese desarrollo con la posibilidad de que los jóvenes encuentren trabajo y permanezcan en sus comunidades.
“La sostenibilidad no es un eslogan, se concreta con gobernanza, inversión y convivencia”, afirmó. En su planteo, la aceptación social del turismo está ligada a que los residentes perciban beneficios concretos y a que la actividad respete su entorno y su vida cotidiana.
El papel de las agencias en las experiencias artesanales
Delgado presentó la artesanía como una vía para acercar al visitante a la historia de un lugar y a las familias que mantienen sus oficios. Un taller puede ofrecer demostraciones, visitas y contacto directo con los creadores, además de la compra de piezas. Para que esas propuestas lleguen al mercado, atribuyó un papel central a los agentes de viajes y operadores turísticos, que diseñan los itinerarios y facilitan su comercialización.
También identificó oportunidades en la gastronomía y en las experiencias personalizadas. Al referirse al turismo de lujo, incluyó el encuentro con un artesano y el conocimiento de su trabajo entre las propuestas capaces de aportar valor al viaje.
En la relación con el canal profesional, pidió promover alternativas en temporada baja, dar visibilidad a empresas sostenibles y evaluar qué beneficios quedan en la comunidad. Para los viajeros, planteó una comunicación que ayude a elegir negocios de proximidad, conocer las normas de protección del patrimonio y visitar lugares con menor presión turística.

Colombia y el patrimonio como criterio de gestión
La presentación “Caso Colombia: Artesanía, Patrimonio Cultural y Desarrollo Local” estuvo a cargo de Jimena Puyo Posada, directora y fundadora de Cumare Consultores Culturales, y Fanny Bello, socia de Cerámicas El Dorado y directora del Museo Vivo de la Cerámica en El Carmen de Viboral. Sus intervenciones trasladaron el debate a la gestión de los oficios y a la experiencia de un taller de Antioquia.
Puyo Posada, exsubgerente de Desarrollo y Fortalecimiento del Sector Artesanal de Artesanías de Colombia, explicó que la mirada patrimonial complementa los indicadores comerciales del turismo. A las cifras de visitantes, ocupación e ingresos propuso sumar tres preguntas: qué experiencia tiene el viajero, qué beneficios reciben las comunidades y cómo contribuye la visita a preservar el patrimonio.
Ese equilibrio requiere que las comunidades participen en el diseño y la gestión de las experiencias. También exige evaluar la capacidad de acogida más allá del espacio físico disponible, incorporando los efectos ambientales, patrimoniales y sobre las personas. Para la especialista, interpretar el patrimonio permite comprender los modos de vida y establecer una relación más respetuosa con quienes los sostienen.
Como herramienta para el sector, presentó el mapa de turismo Colombia Artesanal, que, según explicó, reúne rutas en los 32 departamentos del país. La propuesta ofrece reseñas, audios, recorridos sugeridos e información sobre artesanos y talleres, y busca acercar esa oferta tanto a los viajeros como a los operadores turísticos.
Puyo Posada también invitó a pensar Medellín como una ciudad vinculada con su región, incorporando a los itinerarios destinos como Santa Fe de Antioquia, Jardín, Jericó y El Carmen de Viboral. Consideró que esa articulación puede ampliar la experiencia de quienes llegan a la ciudad y dar mayor visibilidad al patrimonio de los municipios cercanos.
El Carmen de Viboral y la experiencia de un taller vivo
Fanny Bello relató el proceso de Cerámicas El Dorado, empresa familiar que, según señaló, cumplió 60 años en 2026 y lleva cinco desarrollando su Museo Vivo de la Cerámica. La iniciativa surgió de las preguntas de los compradores sobre la elaboración de las piezas y su precio, y llevó al taller a abrir sus procesos a los visitantes.
La transformación requirió adecuar espacios, preparar guiones e involucrar a los artesanos en la transmisión de sus conocimientos. Bello destacó que el taller conserva las técnicas tradicionales y permite conocer el recorrido de una pieza, desde el trabajo con la arcilla hasta su decoración y cocción.
Los visitantes pueden experimentar con los materiales, elaborar piezas y observar los hornos y las herramientas utilizadas en el oficio. Para Bello, comprender ese proceso y compartirlo con los artesanos ayuda a reconocer el valor del producto y el trabajo que contiene.
La directora subrayó la necesidad de formar a los operadores turísticos para que puedan distinguir y comunicar estas experiencias. Advirtió que una actividad de pintura sobre una pieza cerámica, reproducible en distintos lugares, no transmite por sí sola la historia ni el conjunto de saberes que caracterizan al oficio de El Carmen de Viboral.
Preservar el oficio al abrirlo al turismo
El intercambio entre Puyo Posada y Bello abordó el riesgo de estandarizar las propuestas hasta perder su relación con la cultura local. Ambas destacaron la importancia de que las experiencias respeten la historia del patrimonio y mantengan a sus portadores como protagonistas.
Bello vinculó ese compromiso con el reconocimiento patrimonial de la cerámica de El Carmen de Viboral y con la denominación de origen que, según indicó, utiliza el taller. Explicó que el desarrollo del museo también impulsó investigaciones sobre los diseños tradicionales y nuevas herramientas pedagógicas. Entre ellas mencionó un mural con códigos QR que permiten conocer, mediante videos, el proceso de elaboración de distintas “pintas” o motivos decorativos.
La experiencia presentada mostró cómo la apertura al turismo puede impulsar la investigación y la transmisión de un oficio. Su continuidad, de acuerdo con las expositoras, depende de conservar los procesos que le dan identidad y de que quienes los mantienen participen en la gestión y reciban los beneficios de la actividad.

Una mesa redonda sobre cohesión social y territorial
La relación entre esos objetivos y la actividad empresarial se profundizó en la mesa redonda “El turismo sostenible como elemento de cohesión social y territorial: una mirada especial a la artesanía”, participaron Amaia Prieto, cofundadora de Baku Barrikupel, de España; Freda Dueñas, gerente general de Aviatur y responsable de Programas de Sostenibilidad Corporativa, de Colombia; y Cristian José Heinsen Planella, director de Desarrollo Estratégico de Fundación Altiplano, de Chile.
El diálogo reunió la experiencia de un taller artesanal, la perspectiva de una empresa de viajes y el trabajo de una fundación con comunidades. La pregunta inicial fue cómo lograr que el turismo contribuya al desarrollo social de los territorios y a la continuidad de su vida local.
Aviatur y la responsabilidad de diseñar experiencias
Dueñas reconoció que los operadores suelen concentrarse en los recorridos más conocidos y señaló la oportunidad de incorporar propuestas como las de El Carmen de Viboral. Explicó que Aviatur trabaja en experiencias donde el vínculo con las comunidades forme parte del viaje. “La experiencia no es únicamente pasar por el sitio, tomarse la foto y seguir, sino tener una vivencia”, afirmó.
La directiva advirtió que el valor de la sostenibilidad todavía necesita ser explicado al cliente. En el segmento de reuniones, incentivos, congresos y eventos, relató las dificultades para comunicar los mayores costos que pueden implicar determinadas propuestas y los beneficios que aportan a la experiencia. También cuestionó los viajes centrados en acumular fotografías sin profundizar en la cultura local.
Como ejemplo de integración comunitaria, presentó el Hotel Las Islas, del grupo Aviatur, en Barú. Según indicó, el 80 % del personal que opera el establecimiento es local. Ese proceso requirió formación y acompañamiento para incorporar a personas que no trabajaban en turismo. Mencionó, además, la vinculación con una fundación que trabaja con mujeres en la elaboración de pareos, comercializados en el hotel y asociados a actividades en las que pueden participar los huéspedes.
Dueñas también compartió la creación de una carta al viajero sobre las responsabilidades de visitar una comunidad. La dificultad, explicó, está en conseguir que los turistas la lean: la empresa evaluó distintos canales y formatos para acercar ese contenido. Su intervención puso el acento en la responsabilidad compartida de agencias, viajeros y anfitriones sobre los efectos del turismo.
Abrir el taller sin desplazar la producción artesanal
Desde Navarra, Amaia Prieto relató la experiencia de Baku Barrikupel, proyecto que comparte con su padre, Jesús. La colaboración combina el oficio artesanal de él con su formación como diseñadora y, según explicó, permitió dar continuidad al trabajo de ambos. Para Prieto, el aporte del turismo al medio rural depende de que quienes lo hacen posible puedan trabajar y vivir allí.
El taller se adaptó para recibir visitas y conciertos conservando su actividad productiva. La maquinaria y el equipamiento se dispusieron sobre ruedas, de modo que el espacio pueda reorganizarse sin perder su identidad. Los visitantes conocen el lugar donde se fabrica y entran en contacto con sus protagonistas.
Prieto precisó que el turismo representa todavía una parte pequeña de la facturación, aunque aporta visibilidad, cercanía con el público y reconocimiento del oficio. Defendió que la elaboración y venta de productos sigan siendo el sustento principal del artesano y que las visitas y los cursos funcionen como actividades complementarias.
La apertura al público se impulsó en contacto con la gestora turística de su valle, que buscaba diversificar las propuestas disponibles. Tras cuatro años de visitas, el proyecto prevé desarrollar experiencias gastronómicas y ofrecer actividades para elaborar una lámpara. Prieto alentó a otros artesanos a abrir sus espacios, manteniendo el tiempo y el arraigo necesarios para seguir produciendo.
Fundación Altiplano y las comunidades como socias
Heinsen Planella aportó una mirada desde el trabajo de Fundación Altiplano en la región chilena de Arica y Parinacota. Explicó que el punto de partida consiste en escuchar qué necesitan conservar las comunidades. En su experiencia, las primeras demandas estuvieron vinculadas con restaurar iglesias y cementerios, lugares de especial valor para la memoria local.
Propuso reconocer la cultura como una dimensión específica del desarrollo y evaluar las iniciativas desde su valor de conservación. Relató que la restauración de templos permitió formar y emplear a mujeres de las comunidades y, en algunos casos, recuperar o desarrollar artesanías vinculadas con ese patrimonio.
En la Ruta de las Misiones, destacó la organización comunitaria para administrar el conjunto patrimonial y la articulación con la Iglesia, el sector público y las empresas. Reclamó que las comunidades sean consideradas socias con capacidad de decisión. También planteó explorar su participación como coinversionistas, reconociendo los bienes y conocimientos que aportan y respetando las condiciones que establecen para operar.
Heinsen Planella describió, además, la “economía de la fiesta” como una forma de mantener los vínculos con pueblos cuyos habitantes migraron a las ciudades. A través de encuentros como Arica Barroca y Arica Nativa, la fundación busca aumentar la frecuencia de visitas, activar la economía local y facilitar el encuentro entre generaciones. Señaló que los propios descendientes de las comunidades pueden ser los primeros visitantes.
Para el directivo, la transmisión del legado a los hijos es una motivación central de las comunidades con las que trabaja. Por eso, pidió que el desarrollo turístico se evalúe también por su contribución a conservar esos saberes y a sostener las relaciones que les dan continuidad.
Nuevas experiencias y formación para el sector turístico
Consultada sobre el mercado emisor colombiano, Dueñas destacó el interés por España y las oportunidades de ampliar los recorridos más allá de Madrid y Barcelona. Mencionó la evolución de la demanda gastronómica, el esquí, las visitas vinculadas con la historia y el patrimonio religioso, y el potencial del segmento de reuniones e incentivos. La conectividad y el idioma, explicó, favorecen la elección de España y su papel como puerta de entrada a Europa.
En el cierre del panel, la formación apareció como otra oportunidad para la actividad. Heinsen Planella propuso profundizar la relación entre turismo y educación no formal, a través del aprendizaje de oficios y las experiencias en talleres. Su planteo se sumó al llamado de Prieto a preservar la producción artesanal y al de Dueñas a asumir la responsabilidad por el impacto de cada viaje. Para las agencias, el desafío compartido es diseñar propuestas que permitan conocer a quienes sostienen el patrimonio y contribuyan a su continuidad
Luego de una pausa, se llevó a cabo la segunda parte de la presentación que detalló experiencias en Aragón, (España) y Paraguay (Sudamérica) moderado por Felipe Formariz Pombo, Consejero de Turismo de la Embajada de España en Argentina.

Caso Paraguay: rescate textil y la Ruta Nacional de la Artesanía
La presentación del caso de América del Sur estuvo a cargo de Alicia Medina, maestra artesana de Carapeguá, Paraguay, quien expuso la historia de recuperación de la técnica textil de telar de "cuatro lisos". Este saber familiar, introducido por su bisabuelo a principios del siglo XX y a punto de extinguirse, fue restituido tras un minucioso trabajo junto a su madre y posteriormente declarado Patrimonio Cultural de Paraguay.
Medina detalló cómo la iniciativa se integró a la Ruta Nacional de la Artesanía —impulsada por el Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA)— incorporando talleres y vivencias gastronómicas rurales para los viajeros. Destacó que el turismo representa una vía complementaria de ingresos que pone en valor la hospitalidad y cultura local, e hizo hincapié en el proyecto planificado para 2027 junto al IPA para impartir clases y asegurar la transmisión generacional de esta técnica tradicional.
Caso España: la apuesta identitaria de Aragón
Presentado por Felipe Formariz Pombo, Consejero de Turimo de la Embajada de España en Argentina, se desarrolló también la propuesta del Clúster Turismo Sostenible de Aragón, a cargo de su directora Nita Macía Losada. La comunidad aragonesa expuso su modelo enfocado en la identidad local, la sostenibilidad territorial y el protagonismo de los habitantes en el desarrollo de experiencias turísticas memorables. (Para conocer más detalles sobre esta presentación, puede leer nuestra nota completa sobre la propuesta de Aragón).

Reconocimientos a las buenas prácticas en sostenibilidad
El encuentro concluyó con la entrega de los Premios Spain Talks Colombia 2026, conducida por Gisela Gallego (Oficina de Turismo de Turespaña en Buenos Aires), distinguiendo las iniciativas destacadas por un jurado compuesto por referentes de las principales asociaciones de agencias de viajes de la región (FAEVYT, BABAVIT, ACHET, ANATO, ASECUT, ASATUR, APAVIT y AUDAVI). Los galardonados recibieron estatuillas artesanales de la emblemática firma gallega Sargadelos:
Medellín. La distribución de los beneficios del turismo y la conservación de la identidad de los destinos centraron el primer bloque de Spain Talks América del Sur, celebrado el 5 de noviembre de 2026 en el Hotel Faranda Collection Medellín. En esta segunda edición regional, organizada por Turespaña, la artesanía ocupó un lugar central como actividad capaz de conectar a los viajeros con el patrimonio y generar oportunidades para las comunidades locales.
La apertura estuvo a cargo de Adrián Delgado, consejero de Turismo de Turespaña para Colombia y Venezuela, e incluyó un mensaje en video de Miguel Sanz, director general de Turespaña, y la intervención de Rafael García, cónsul honorario de España en Medellín.
Delgado propuso abordar la jornada desde la identidad, el legado, la inclusión y la tolerancia, y planteó una pregunta que atravesó las exposiciones: cómo conseguir que la riqueza turística alcance a una mayor parte de la sociedad.
Más valor turístico y mejor convivencia
En su mensaje, Sanz situó la convivencia entre visitantes y residentes entre los objetivos centrales de la transformación turística. Explicó que la Estrategia España Turismo 2030 coloca a las personas en el centro, considerando tanto a turistas y habitantes como a trabajadores, empresarios y gestores públicos.
El director general describió una transición desde el crecimiento del volumen de visitas hacia la generación de mayor valor económico y social. También destacó el intercambio entre España y América Latina como una oportunidad para aprender de las experiencias de ambos lados del Atlántico.
En materia de promoción, mencionó los programas España es mucho más, orientado a los destinos menos conocidos; España es un destino de confianza, vinculado con la reputación de los destinos consolidados; y Redescubre España, que propone nuevas experiencias en lugares que los viajeros ya visitan.
García aportó la perspectiva de quien busca conocer la vida local. A partir de sus viajes por pueblos españoles y de los cambios observados en Medellín, advirtió sobre la pérdida de autenticidad cuando la oferta gastronómica y comercial se adapta exclusivamente al visitante. Su intervención destacó el valor de descubrir los destinos a través de sus habitantes.

Una estrategia centrada en las personas y el territorio
Durante la exposición “Estrategia España Turismo 2030: Sostenibilidad y Artesanía”, Delgado explicó que la hoja de ruta combina la atención a las personas con la sostenibilidad social, económica y ambiental, el equilibrio territorial y la gobernanza compartida. El objetivo es mejorar la calidad del turismo y ampliar sus beneficios mediante la coordinación entre administraciones, empresas y comunidades.
El consejero defendió la contribución de los destinos consolidados y de los paquetes tradicionales, que permiten a muchas personas acceder a sus vacaciones. Al mismo tiempo, señaló la necesidad de desarrollar otras propuestas para distribuir mejor la actividad y evitar que la concentración turística comprometa la convivencia.
Para ello, destacó la desestacionalización, la desconcentración y la diversificación, a las que añadió la digitalización. La propuesta busca atraer visitantes fuera de la temporada alta y acercarlos a otros territorios, de modo que el gasto también genere oportunidades en pueblos y áreas rurales. Vinculó ese desarrollo con la posibilidad de que los jóvenes encuentren trabajo y permanezcan en sus comunidades.
“La sostenibilidad no es un eslogan, se concreta con gobernanza, inversión y convivencia”, afirmó. En su planteo, la aceptación social del turismo está ligada a que los residentes perciban beneficios concretos y a que la actividad respete su entorno y su vida cotidiana.
El papel de las agencias en las experiencias artesanales
Delgado presentó la artesanía como una vía para acercar al visitante a la historia de un lugar y a las familias que mantienen sus oficios. Un taller puede ofrecer demostraciones, visitas y contacto directo con los creadores, además de la compra de piezas. Para que esas propuestas lleguen al mercado, atribuyó un papel central a los agentes de viajes y operadores turísticos, que diseñan los itinerarios y facilitan su comercialización.
También identificó oportunidades en la gastronomía y en las experiencias personalizadas. Al referirse al turismo de lujo, incluyó el encuentro con un artesano y el conocimiento de su trabajo entre las propuestas capaces de aportar valor al viaje.
En la relación con el canal profesional, pidió promover alternativas en temporada baja, dar visibilidad a empresas sostenibles y evaluar qué beneficios quedan en la comunidad. Para los viajeros, planteó una comunicación que ayude a elegir negocios de proximidad, conocer las normas de protección del patrimonio y visitar lugares con menor presión turística.

Colombia y el patrimonio como criterio de gestión
La presentación “Caso Colombia: Artesanía, Patrimonio Cultural y Desarrollo Local” estuvo a cargo de Jimena Puyo Posada, directora y fundadora de Cumare Consultores Culturales, y Fanny Bello, socia de Cerámicas El Dorado y directora del Museo Vivo de la Cerámica en El Carmen de Viboral. Sus intervenciones trasladaron el debate a la gestión de los oficios y a la experiencia de un taller de Antioquia.
Puyo Posada, exsubgerente de Desarrollo y Fortalecimiento del Sector Artesanal de Artesanías de Colombia, explicó que la mirada patrimonial complementa los indicadores comerciales del turismo. A las cifras de visitantes, ocupación e ingresos propuso sumar tres preguntas: qué experiencia tiene el viajero, qué beneficios reciben las comunidades y cómo contribuye la visita a preservar el patrimonio.
Ese equilibrio requiere que las comunidades participen en el diseño y la gestión de las experiencias. También exige evaluar la capacidad de acogida más allá del espacio físico disponible, incorporando los efectos ambientales, patrimoniales y sobre las personas. Para la especialista, interpretar el patrimonio permite comprender los modos de vida y establecer una relación más respetuosa con quienes los sostienen.
Como herramienta para el sector, presentó el mapa de turismo Colombia Artesanal, que, según explicó, reúne rutas en los 32 departamentos del país. La propuesta ofrece reseñas, audios, recorridos sugeridos e información sobre artesanos y talleres, y busca acercar esa oferta tanto a los viajeros como a los operadores turísticos.
Puyo Posada también invitó a pensar Medellín como una ciudad vinculada con su región, incorporando a los itinerarios destinos como Santa Fe de Antioquia, Jardín, Jericó y El Carmen de Viboral. Consideró que esa articulación puede ampliar la experiencia de quienes llegan a la ciudad y dar mayor visibilidad al patrimonio de los municipios cercanos.
El Carmen de Viboral y la experiencia de un taller vivo
Fanny Bello relató el proceso de Cerámicas El Dorado, empresa familiar que, según señaló, cumplió 60 años en 2026 y lleva cinco desarrollando su Museo Vivo de la Cerámica. La iniciativa surgió de las preguntas de los compradores sobre la elaboración de las piezas y su precio, y llevó al taller a abrir sus procesos a los visitantes.
La transformación requirió adecuar espacios, preparar guiones e involucrar a los artesanos en la transmisión de sus conocimientos. Bello destacó que el taller conserva las técnicas tradicionales y permite conocer el recorrido de una pieza, desde el trabajo con la arcilla hasta su decoración y cocción.
Los visitantes pueden experimentar con los materiales, elaborar piezas y observar los hornos y las herramientas utilizadas en el oficio. Para Bello, comprender ese proceso y compartirlo con los artesanos ayuda a reconocer el valor del producto y el trabajo que contiene.
La directora subrayó la necesidad de formar a los operadores turísticos para que puedan distinguir y comunicar estas experiencias. Advirtió que una actividad de pintura sobre una pieza cerámica, reproducible en distintos lugares, no transmite por sí sola la historia ni el conjunto de saberes que caracterizan al oficio de El Carmen de Viboral.
Preservar el oficio al abrirlo al turismo
El intercambio entre Puyo Posada y Bello abordó el riesgo de estandarizar las propuestas hasta perder su relación con la cultura local. Ambas destacaron la importancia de que las experiencias respeten la historia del patrimonio y mantengan a sus portadores como protagonistas.
Bello vinculó ese compromiso con el reconocimiento patrimonial de la cerámica de El Carmen de Viboral y con la denominación de origen que, según indicó, utiliza el taller. Explicó que el desarrollo del museo también impulsó investigaciones sobre los diseños tradicionales y nuevas herramientas pedagógicas. Entre ellas mencionó un mural con códigos QR que permiten conocer, mediante videos, el proceso de elaboración de distintas “pintas” o motivos decorativos.
La experiencia presentada mostró cómo la apertura al turismo puede impulsar la investigación y la transmisión de un oficio. Su continuidad, de acuerdo con las expositoras, depende de conservar los procesos que le dan identidad y de que quienes los mantienen participen en la gestión y reciban los beneficios de la actividad.

Una mesa redonda sobre cohesión social y territorial
La relación entre esos objetivos y la actividad empresarial se profundizó en la mesa redonda “El turismo sostenible como elemento de cohesión social y territorial: una mirada especial a la artesanía”, participaron Amaia Prieto, cofundadora de Baku Barrikupel, de España; Freda Dueñas, gerente general de Aviatur y responsable de Programas de Sostenibilidad Corporativa, de Colombia; y Cristian José Heinsen Planella, director de Desarrollo Estratégico de Fundación Altiplano, de Chile.
El diálogo reunió la experiencia de un taller artesanal, la perspectiva de una empresa de viajes y el trabajo de una fundación con comunidades. La pregunta inicial fue cómo lograr que el turismo contribuya al desarrollo social de los territorios y a la continuidad de su vida local.
Aviatur y la responsabilidad de diseñar experiencias
Dueñas reconoció que los operadores suelen concentrarse en los recorridos más conocidos y señaló la oportunidad de incorporar propuestas como las de El Carmen de Viboral. Explicó que Aviatur trabaja en experiencias donde el vínculo con las comunidades forme parte del viaje. “La experiencia no es únicamente pasar por el sitio, tomarse la foto y seguir, sino tener una vivencia”, afirmó.
La directiva advirtió que el valor de la sostenibilidad todavía necesita ser explicado al cliente. En el segmento de reuniones, incentivos, congresos y eventos, relató las dificultades para comunicar los mayores costos que pueden implicar determinadas propuestas y los beneficios que aportan a la experiencia. También cuestionó los viajes centrados en acumular fotografías sin profundizar en la cultura local.
Como ejemplo de integración comunitaria, presentó el Hotel Las Islas, del grupo Aviatur, en Barú. Según indicó, el 80 % del personal que opera el establecimiento es local. Ese proceso requirió formación y acompañamiento para incorporar a personas que no trabajaban en turismo. Mencionó, además, la vinculación con una fundación que trabaja con mujeres en la elaboración de pareos, comercializados en el hotel y asociados a actividades en las que pueden participar los huéspedes.
Dueñas también compartió la creación de una carta al viajero sobre las responsabilidades de visitar una comunidad. La dificultad, explicó, está en conseguir que los turistas la lean: la empresa evaluó distintos canales y formatos para acercar ese contenido. Su intervención puso el acento en la responsabilidad compartida de agencias, viajeros y anfitriones sobre los efectos del turismo.
Abrir el taller sin desplazar la producción artesanal
Desde Navarra, Amaia Prieto relató la experiencia de Baku Barrikupel, proyecto que comparte con su padre, Jesús. La colaboración combina el oficio artesanal de él con su formación como diseñadora y, según explicó, permitió dar continuidad al trabajo de ambos. Para Prieto, el aporte del turismo al medio rural depende de que quienes lo hacen posible puedan trabajar y vivir allí.
El taller se adaptó para recibir visitas y conciertos conservando su actividad productiva. La maquinaria y el equipamiento se dispusieron sobre ruedas, de modo que el espacio pueda reorganizarse sin perder su identidad. Los visitantes conocen el lugar donde se fabrica y entran en contacto con sus protagonistas.
Prieto precisó que el turismo representa todavía una parte pequeña de la facturación, aunque aporta visibilidad, cercanía con el público y reconocimiento del oficio. Defendió que la elaboración y venta de productos sigan siendo el sustento principal del artesano y que las visitas y los cursos funcionen como actividades complementarias.
La apertura al público se impulsó en contacto con la gestora turística de su valle, que buscaba diversificar las propuestas disponibles. Tras cuatro años de visitas, el proyecto prevé desarrollar experiencias gastronómicas y ofrecer actividades para elaborar una lámpara. Prieto alentó a otros artesanos a abrir sus espacios, manteniendo el tiempo y el arraigo necesarios para seguir produciendo.
Fundación Altiplano y las comunidades como socias
Heinsen Planella aportó una mirada desde el trabajo de Fundación Altiplano en la región chilena de Arica y Parinacota. Explicó que el punto de partida consiste en escuchar qué necesitan conservar las comunidades. En su experiencia, las primeras demandas estuvieron vinculadas con restaurar iglesias y cementerios, lugares de especial valor para la memoria local.
Propuso reconocer la cultura como una dimensión específica del desarrollo y evaluar las iniciativas desde su valor de conservación. Relató que la restauración de templos permitió formar y emplear a mujeres de las comunidades y, en algunos casos, recuperar o desarrollar artesanías vinculadas con ese patrimonio.
En la Ruta de las Misiones, destacó la organización comunitaria para administrar el conjunto patrimonial y la articulación con la Iglesia, el sector público y las empresas. Reclamó que las comunidades sean consideradas socias con capacidad de decisión. También planteó explorar su participación como coinversionistas, reconociendo los bienes y conocimientos que aportan y respetando las condiciones que establecen para operar.
Heinsen Planella describió, además, la “economía de la fiesta” como una forma de mantener los vínculos con pueblos cuyos habitantes migraron a las ciudades. A través de encuentros como Arica Barroca y Arica Nativa, la fundación busca aumentar la frecuencia de visitas, activar la economía local y facilitar el encuentro entre generaciones. Señaló que los propios descendientes de las comunidades pueden ser los primeros visitantes.
Para el directivo, la transmisión del legado a los hijos es una motivación central de las comunidades con las que trabaja. Por eso, pidió que el desarrollo turístico se evalúe también por su contribución a conservar esos saberes y a sostener las relaciones que les dan continuidad.
Nuevas experiencias y formación para el sector turístico
Consultada sobre el mercado emisor colombiano, Dueñas destacó el interés por España y las oportunidades de ampliar los recorridos más allá de Madrid y Barcelona. Mencionó la evolución de la demanda gastronómica, el esquí, las visitas vinculadas con la historia y el patrimonio religioso, y el potencial del segmento de reuniones e incentivos. La conectividad y el idioma, explicó, favorecen la elección de España y su papel como puerta de entrada a Europa.
En el cierre del panel, la formación apareció como otra oportunidad para la actividad. Heinsen Planella propuso profundizar la relación entre turismo y educación no formal, a través del aprendizaje de oficios y las experiencias en talleres. Su planteo se sumó al llamado de Prieto a preservar la producción artesanal y al de Dueñas a asumir la responsabilidad por el impacto de cada viaje. Para las agencias, el desafío compartido es diseñar propuestas que permitan conocer a quienes sostienen el patrimonio y contribuyan a su continuidad
Luego de una pausa, se llevó a cabo la segunda parte de la presentación que detalló experiencias en Aragón, (España) y Paraguay (Sudamérica) moderado por Felipe Formariz Pombo, Consejero de Turismo de la Embajada de España en Argentina.

Caso Paraguay: rescate textil y la Ruta Nacional de la Artesanía
La presentación del caso de América del Sur estuvo a cargo de Alicia Medina, maestra artesana de Carapeguá, Paraguay, quien expuso la historia de recuperación de la técnica textil de telar de "cuatro lisos". Este saber familiar, introducido por su bisabuelo a principios del siglo XX y a punto de extinguirse, fue restituido tras un minucioso trabajo junto a su madre y posteriormente declarado Patrimonio Cultural de Paraguay.
Medina detalló cómo la iniciativa se integró a la Ruta Nacional de la Artesanía —impulsada por el Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA)— incorporando talleres y vivencias gastronómicas rurales para los viajeros. Destacó que el turismo representa una vía complementaria de ingresos que pone en valor la hospitalidad y cultura local, e hizo hincapié en el proyecto planificado para 2027 junto al IPA para impartir clases y asegurar la transmisión generacional de esta técnica tradicional.
Caso España: la apuesta identitaria de Aragón
Presentado por Felipe Formariz Pombo, Consejero de Turimo de la Embajada de España en Argentina, se desarrolló también la propuesta del Clúster Turismo Sostenible de Aragón, a cargo de su directora Nita Macía Losada. La comunidad aragonesa expuso su modelo enfocado en la identidad local, la sostenibilidad territorial y el protagonismo de los habitantes en el desarrollo de experiencias turísticas memorables. (Para conocer más detalles sobre esta presentación, puede leer nuestra nota completa sobre la propuesta de Aragón).

Reconocimientos a las buenas prácticas en sostenibilidad
El encuentro concluyó con la entrega de los Premios Spain Talks Colombia 2026, conducida por Gisela Gallego (Oficina de Turismo de Turespaña en Buenos Aires), distinguiendo las iniciativas destacadas por un jurado compuesto por referentes de las principales asociaciones de agencias de viajes de la región (FAEVYT, BABAVIT, ACHET, ANATO, ASECUT, ASATUR, APAVIT y AUDAVI). Los galardonados recibieron estatuillas artesanales de la emblemática firma gallega Sargadelos:
- Categoría Embajadores: Juan Ignacio Fernández Jubé (Juaninoticias), reconocido por su destacada cobertura multiplataforma en Extremadura y Andalucía, difundiendo la sostenibilidad, el astroturismo y la naturaleza.
- Categoría Empresas: Vietur, representada por Natalia Godino (gerente de Desarrollo Estratégico), por su adhesión pionera a prácticas turísticas éticas y sustentables a través de Dubie.
- Categoría Medios de Comunicación: Diario El Colombiano, recibido por Claudia Arango Olguín (editora jefa de la sección Cultura), por su amplia cobertura sobre el atractivo cultural, paisajístico y deportivo de destinos como Aragón y Mallorca.










