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Catamarca: el cierre de las Termas de Fiambalá reaviva una advertencia científica sobre la ameba Naegleria fowleri

La medida preventiva adoptada en el Complejo Termal catamarqueño vuelve a poner en primer plano los riesgos asociados a la presencia de microorganismos en aguas cálidas.  

23.10.2026 16:39 |  HSM Realizaciones | 

En 2021, las especialistas argentinas Teresita Van Strate y Ana María Monasterio ya habían presentado una investigación internacional que alertaba sobre la gravedad de esta ameba, los protocolos de prevención y la necesidad de proteger tanto la salud pública como la actividad turística.

Fiambalá: una situación que exige prevención y certezas científicas

El cierre preventivo de las Termas de Fiambalá, uno de los atractivos turísticos más reconocidos de la provincia de Catamarca, ante la sospecha de una infección vinculada con la ameba Naegleria fowleri, vuelve a colocar en la agenda pública un problema sanitario muy poco frecuente, pero de consecuencias potencialmente graves.

La preocupación se relaciona con la posibilidad de que el microorganismo haya estado presente en aguas termales utilizadas con fines recreativos. Sin embargo, la sospecha de exposición no constituye por sí misma una confirmación de que el contagio se haya producido dentro del establecimiento.

Determinar el origen de una infección requiere investigaciones epidemiológicas, estudios de laboratorio y una evaluación de los antecedentes de exposición de la persona afectada.

Esta distinción resulta fundamental tanto para la seguridad de los visitantes como para evitar que una situación sanitaria puntual provoque consecuencias injustificadas sobre la totalidad de la oferta turística de una región.

Precisamente, esa fue una de las principales advertencias formuladas cinco años atrás por dos especialistas argentinas que estudiaron el comportamiento de este microorganismo y su impacto sobre los destinos termales de América Latina.

Una investigación presentada en Termatalia 2021 ya advertía sobre estos riesgos

Catamarca: el cierre de las Termas de Fiambalá reaviva una advertencia científica sobre la ameba Naegleria fowleriEn septiembre de 2021, durante el IV Simposio Internacional de Termalismo y Calidad de Vida, desarrollado en Ourense, Galicia, España, en el marco de Termatalia, la licenciada María Teresita Van Strate, directora de TVS Asesorías Técnicas y delegada de Termatalia en Argentina, junto con la doctora Ana María Monasterio, especialista en Hidrología Médica, en ese entonces vinculada a la Salud Pública de Neuquén y exdirectora del Servicio Médico de las Termas de Copahue, presentaron el trabajo científico titulado “Naegleria fowleri, un diagnóstico que suele ser letal”.

La investigación, de carácter descriptivo y retrospectivo, analizó antecedentes de infecciones en distintos países, las condiciones ambientales favorables para la supervivencia del microorganismo, las deficiencias normativas y las consecuencias sanitarias, económicas y turísticas que pueden desencadenarse cuando se identifica un caso.

El trabajo señalaba que la presencia de esta ameba no debe asociarse exclusivamente con los Complejos termales, ya que puede encontrarse en diferentes ambientes acuáticos si existen condiciones favorables.

Entre sus objetivos, las autoras plantearon la necesidad de establecer normas específicas para el análisis de aguas destinadas a actividades recreativas y terapéuticas, además de desarrollar mecanismos de comunicación coordinada entre las autoridades sanitarias y turísticas.

¿Qué es Naegleria fowleri y por qué representa un riesgo?

Naegleria fowleri es una ameba de vida libre que puede encontrarse naturalmente en ambientes de agua dulce, particularmente en aquellos con temperaturas elevadas.

Popularmente se la conoce como la “ameba comecerebros”, una denominación que responde a las graves lesiones que puede producir en el sistema nervioso central, aunque desde el punto de vista científico se la identifica como el agente causante de la meningoencefalitis amebiana primaria (MEAP).

Se trata de una infección extremadamente infrecuente, pero de evolución rápida y elevada mortalidad.

Según revisión bibliográfica de Van Strate y Monasterio en esa oportunidad, el microorganismo puede desarrollarse en ambientes acuáticos con temperaturas favorables, especialmente dentro de un rango aproximado de 30 a 50 grados centígrados.

Las autoras explicaron que la ameba presenta tres etapas en su ciclo biológico: trofozoíto, flagelado y quiste. El trofozoíto constituye la fase activa que puede provocar la enfermedad invasiva en seres humanos.

Uno de los aspectos centrales del estudio es que el microorganismo no se encuentra únicamente en aguas termales. También puede estar presente en lagos, lagunas, ríos de escaso caudal y otros sistemas acuáticos que reúnan condiciones ambientales propicias.

Por lo tanto, la existencia de aguas naturalmente calientes no implica automáticamente que estén contaminadas, así como tampoco permite descartar la necesidad de controles específicos.

Cómo se produce la infección y cuáles son los síntomas

La vía de ingreso de Naegleria fowleri al organismo es un aspecto esencial para comprender las medidas de prevención.

La infección puede producirse cuando agua contaminada con trofosoitos de Naegleria ingresa por la nariz, permitiendo que la ameba alcance el sistema nervioso central a través de la lámina cribosa en la región olfatoria.

Esta circunstancia explica por qué actividades como sumergir la cabeza, zambullirse o realizar movimientos que introduzcan agua con presión en las fosas nasales pueden representar situaciones de riesgo en ambientes acuáticos contaminados.

Es importante aclarar que la infección no se contrae por beber agua contaminada y no se transmite de una persona a otra.

Los síntomas iniciales pueden incluir dolor de cabeza intenso, fiebre, náuseas y vómitos. Posteriormente pueden aparecer rigidez de cuello, confusión, convulsiones y alteraciones neurológicas.

La enfermedad puede evolucionar rápidamente, por lo que una persona que presente estos síntomas después de haber estado expuesta a aguas dulces cálidas debe acudir inmediatamente a un servicio médico e informar sobre esa exposición.

La investigación de 2021 destacaba la importancia de considerar los antecedentes de inmersión de la cabeza y de ingreso de agua por la nariz para orientar oportunamente el diagnóstico.

La detección temprana y el tratamiento especializado son fundamentales, aunque la gravedad de la enfermedad hace que el pronóstico siga siendo reservado.

Catamarca: un caso confirmado, pero un origen todavía bajo investigación

La situación que atraviesa Catamarca tiene su origen en el fallecimiento de un niño de 10 años, que había permanecido internado en el Hospital Interzonal de Niños Eva Perón.

El diagnóstico de meningoencefalitis amebiana primaria fue confirmado por el laboratorio nacional de referencia ANLIS-Malbrán mediante técnicas de biología molecular aplicadas a una muestra de líquido cefalorraquídeo.

El Ministerio de Salud provincial inició una investigación epidemiológica para reconstruir los lugares donde el menor pudo haber estado expuesto al microorganismo durante los 12 días anteriores a la aparición de los síntomas.

En ese contexto, la Municipalidad de Fiambalá dispuso la suspensión preventiva de las actividades del complejo termal mientras se realizan análisis de agua en distintos puntos de la jurisdicción.

Según la información difundida hasta el 23 de octubre, no se había establecido científicamente que el contagio hubiera ocurrido en las Termas de Fiambalá. Tampoco se habían comunicado otros casos relacionados con este episodio.

Esta situación reproduce una de las preocupaciones centrales del trabajo presentado por Van Strate y Monasterio: la necesidad de investigar rigurosamente el origen de una infección antes de atribuirla a un establecimiento turístico.


Las medidas preventivas que recomendaron las especialistas

El trabajo de Van Strate y Monasterio no se limitó a describir los antecedentes sanitarios. También formuló recomendaciones concretas para mejorar la seguridad de los establecimientos termales.

Entre sus conclusiones, las autoras destacaron la necesidad de establecer protocolos de control que incluyan la búsqueda específica de Naegleria fowleri, además de los análisis fisicoquímicos y microbiológicos habituales, con la periodicidad establecida en la normativa vigente o en ausencia de ella según normas internacionales, considerando las características fisicoquímicas de las aguas y las técnicas de prestación de servicios termales que se indiquen en cada Complejo o Parque termal.

Un aspecto especialmente importante es que los controles deberían abarcar todo el circuito del agua, desde su origen hasta su disposición final.

Esto comprende la surgencia natural o perforación, los sistemas de conducción, las piscinas y los sectores de vertido posteriores a su utilización.

La investigación también remarcó que la ameba es sensible a una desinfección adecuada mediante cloro. En ese sentido, mencionó la recomendación de la Organización Mundial de la Salud acompañada por tareas intensivas de limpieza e higienización.

Sin embargo, la desinfección debe ajustarse a las características del agua, las instalaciones y las normas sanitarias aplicables, bajo supervisión técnica.

Las especialistas también consideraron imprescindible establecer frecuencias de muestreo, metodologías de laboratorio estandarizadas y procedimientos de fiscalización.

En materia de gestión, recomendaron la elaboración de manuales de buenas prácticas y la participación conjunta de las autoridades responsables de Salud y Turismo.

El estudio destacó, además, que la Asociación Iberoamericana de Termalismo y Bienestar (AITB) había incorporado la detección de Naegleria fowleri entre los controles contemplados en su Norma de Calidad Aquawellness AITB 2020.
Catamarca: el cierre de las Termas de Fiambalá reaviva una advertencia científica sobre la ameba Naegleria fowleri

Recomendaciones para visitantes y operadores turísticos

La prevención requiere tanto medidas individuales como controles institucionales.

Para los visitantes, las recomendaciones sanitarias incluyen evitar que el agua dulce cálida ingrese por la nariz, no sumergir la cabeza en ambientes cuya seguridad no esté garantizada y evitar zambullidas o juegos que favorezcan la entrada de agua en las fosas nasales.

También se recomienda no remover sedimentos del fondo de lagunas, ríos o ambientes acuáticos cálidos, donde puede encontrarse el microorganismo.

En el caso de los lavados nasales, deben utilizarse exclusivamente aguas destiladas, estériles o previamente hervidas y enfriadas siguiendo las recomendaciones sanitarias.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) señalan que reducir la entrada de agua por la nariz es una de las principales medidas para disminuir el riesgo de infección.

Para los establecimientos termales, la prevención debería contemplar planes de vigilancia microbiológica, mantenimiento de instalaciones, limpieza de conductos y piscinas y de todo el circuito donde circula agua dulce con las temperaturas antes mencionadas, capacitación del personal y elaboración de protocolos de procedimientos tanto para la prevención como de actuación inmediata frente a sospechas sanitarias.

Asimismo, resulta fundamental que los operadores turísticos respeten las restricciones establecidas por las autoridades y eviten promocionar el uso de instalaciones que se encuentren temporalmente inhabilitadas.

La necesidad de actualizar los marcos normativos del termalismo

Otro de los aspectos desarrollados en el estudio de 2021 fue la existencia de vacíos regulatorios en distintos países latinoamericanos.

Las investigadoras observaron que muchas legislaciones establecían condiciones para el uso y manejo de los recursos hídricos, pero no profundizaban suficientemente en los procedimientos de captación, conducción, tratamiento, análisis y utilización recreativa de las aguas termales y mineromedicinales.
Esta situación adquiere particular importancia cuando los Complejos incorporan piscinas recreativas, circuitos de hidroterapia, toboganes y otras instalaciones donde existe la posibilidad de sumergir la cabeza.

Para las autoras, el desafío consiste en desarrollar un sistema de controles que contemple los riesgos microbiológicos específicos de cada modalidad de utilización del agua.

La vigilancia sanitaria no debería limitarse a actuar cuando aparece un caso, sino formar parte de la gestión permanente de los establecimientos.

Desde esta perspectiva, la prevención también constituye una herramienta para fortalecer la competitividad y la sostenibilidad de los destinos termales.
Catamarca: el cierre de las Termas de Fiambalá reaviva una advertencia científica sobre la ameba Naegleria fowleri

Salud y Turismo: una responsabilidad compartida

La investigación presentada en Termatalia 2021 concluyó que la gestión de este tipo de situaciones requiere una articulación permanente entre los sectores sanitario y turístico.

La prioridad debe ser proteger la salud de las personas, pero también comunicar adecuadamente los resultados de las investigaciones para evitar que una sospecha no confirmada termine afectando indiscriminadamente a otros establecimientos o destinos.

En el caso de Fiambalá, el cierre preventivo permite avanzar con los estudios necesarios mientras las autoridades intentan determinar el origen de la infección.

Los resultados de esas investigaciones serán fundamentales para establecer las medidas que correspondan y las condiciones de seguridad necesarias para una eventual reapertura.

La experiencia internacional también evidencia la importancia de que los organismos públicos, los administradores de Complejos y parques acuáticos termales y los prestadores turísticos dispongan de protocolos previamente establecidos.

Una advertencia científica que mantiene plena vigencia

Cinco años después de su presentación virtual en Ourense, el trabajo de María Teresita Van Strate y Ana María Monasterio adquiere renovada actualidad frente a los acontecimientos registrados en la provincia de Catamarca.

Su principal aporte fue advertir que la presencia de Naegleria fowleri constituye un riesgo sanitario que debe ser contemplado dentro de los sistemas de control de calidad de las aguas, especialmente en aquellos establecimientos donde se realizan actividades recreativas con inmersión.

También puso de manifiesto que la ausencia de protocolos específicos y una comunicación inadecuada pueden profundizar las consecuencias de una emergencia sanitaria.

El caso de Fiambalá en cuestión representa, por lo tanto, una oportunidad para revisar los mecanismos de prevención, fortalecer la vigilancia microbiológica y promover una mayor coordinación institucional.

El termalismo constituye un recurso turístico, terapéutico y económico de gran valor para numerosas comunidades argentinas. Protegerlo exige garantizar la seguridad sanitaria, desarrollar controles científicos y comunicar con responsabilidad.

La enseñanza que deja la investigación presentada en 2021 es clara: prevenir resulta fundamental para proteger la salud de los visitantes y preservar la confianza en los destinos termales.

DOCUMENTACIÓN CIENTÍFICA
La nota se fundamenta principalmente en el trabajo Naegleria fowleri, un diagnóstico que suele ser letal, de María Teresita Van Strate y Ana María Monasterio, presentado en el IV Simposio Internacional de Termalismo y Calidad de Vida, Ourense, España, 2021.