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Europa | Columna inicialmente publicada en VoxEU, plataforma del Centre for Eco

Reconectar “zonas verdes” europeas: una propuesta para salvar el turismo

Muchos estados miembros de la Unión Europea han puesto en marcha sus planes de “desconfinamiento” por regiones. A medida que la incidencia del virus vaya disminuyendo, la movilidad entre estas regiones se irá normalizando, siguiendo una estrategia de "zonas verdes". 

05.05.2020 17:47 |  Esade Business & Law School | 

La industria turística se ha visto ya enormemente afectada por la pandemia de la Covid-19 y la cancelación total o parcial de la temporada de verano (Boreal) arrastraría a numerosos países europeos a una crisis económica aún más profunda. Mientras muchos de estos países todavía están luchando por contener la propagación del virus, y diseñando las futuras estrategias para salir de esta situación, nos enfrentamos a un verano negro para el turismo, con enormes limitaciones para realizar viajes internacionales.

Estas restricciones en los desplazamientos perjudicarán aún más las economías ya muy debilitadas de los países del sur de Europa, como España o Italia, porque dependen del turismo mucho más que las de los países del norte. Además de sus efectos directos sobre el PIB, ello puede debilitar también los frágiles equilibrios dentro de la UE y poner en peligro su futuro.

La cuestión más urgente que deben abordar ahora los países europeos es cómo definir la mejor estrategia para poner fin a las medidas de confinamiento del Covid-19. Francia, Italia y España ya han anunciado su planteamiento de desescalada progresiva y asimétrica, en virtud del cual las políticas que se adopten podrán variar entre territorios, en función de la incidencia del Covid-19.

La estrategia de desconfinamiento de estos países consiste en desconectar distintas zonas geográficas prohibiendo los desplazamientos innecesarios entre ellas. Este planteamiento consiste en etiquetar cada región con el color rojo (si el virus no está controlado) o verde (si está bajo control), con el fin de (1) evitar la propagación del virus por el territorio y (2) poder reiniciar la actividad económica a una escala más local en cuanto sea seguro hacerlo (Philippe, 2020; Gobierno de España, 2020).

Es extremadamente importante que los indicadores que permitan determinar si una zona es verde o roja sean fiables. Por eso, tanto estos indicadores, como las medidas sanitarias y las restricciones de movilidad que implican estas etiquetas rojas y verdes, deberán ser definidas por las autoridades sanitarias competentes.

Proponemos elevar este planteamiento de zonificación a escala paneuropea. Consideremos por ejemplo Bavaria, un Land alemán, y Mallorca. Si ambos lugares son considerados seguros por una autoridad europea común, se les otorgaría la “etiqueta verde UE”. Se podría entonces viajar entre estas dos zonas verdes con la misma garantía de seguridad que entre dos zonas verdes de un mismo país.

Proponemos permitir la posibilidad de viajar entre zonas verdes, estén o no dentro de un mismo país. Las zonas verdes entrarían a formar parte de la red certificada de zonas verdes, que crecería a medida que progrese la contención del virus. Permitir los viajes entre zonas verdes puede ayudar a salvar el sector turístico y, muy probablemente, a mejorar la viabilidad económica de varios países europeos.

Red certificada de zonas verdes
Basándose en un estudio sobre zonificación, proponemos la siguiente estrategia a tres niveles, que debería orquestarse a nivel europeo:
  • Dividir cada país en áreas geográficas (p. ej., regiones, provincias o departamentos). Estas divisiones podrían organizarse desde cada región de forma independiente, para así poder tener en cuenta las distintas limitaciones políticas y económicas.
  • Etiquetar cada una de estas zonas como verdes o rojas, en función de si el virus está controlado o no en ellas. Las etiquetas verdes deberán ser uniformes en todos los países, fiables y seguras. Por consiguiente, tanto las condiciones para que estas sean atribuidas, como su administración, control y seguimiento podrían ser facilitadas por el Centro Europeo para la Prevención y Control de las Enfermedades (ECDC).
  • Las zonas verdes entrarían a formar parte de la red certificada de zonas verdes, donde los viajes –y el turismo– son seguros y están permitidos.

Contener la propagación del virus
Al diferenciar entre zonas rojas y verdes, se minimizaría la propagación del virus por todo el territorio, puesto que se limitarían los desplazamientos de entrada y salida de las zonas rojas a los estrictamente necesarios –por ejemplo, de trabajadores de sectores críticos– y se implementarían controles rutinarios estrictos. En este sentido, es primordial que las condiciones para las etiquetas verdes UE sean estrictas, ya que el resurgimiento del virus dentro de la red certificada de zonas verdes tendría consecuencias perjudiciales.

Los desplazamientos de entrada y salida de las zonas rojas se limitarían a los estrictamente necesarios

Nuestra estrategia es una propuesta que podría adaptarse en función de las necesidades regionales específicas. Por ejemplo, podría ser útil introducir la "etiqueta ámbar" en aquellas zonas en que el virus está más controlado, pero todavía no tienen permiso para unirse a la red certificada de zonas verdes por no disponer de suficiente evidencia, lo que pondría en riesgo a toda la red.


Plan de acción de la Unión Europea
El papel de la UE durante la pandemia de la Covid-19 ha sido muy cuestionado por su débil reacción y escasa coordinación en la primera fase del brote. Nuestra propuesta permitiría a la Comisión Europea exhibir un liderazgo claro en algo tangible y esencial para la vida de millones de ciudadanos europeos. Ejerciendo esta competencia, la CE debería aprovechar esta oportunidad: su acción podría definir el futuro de varios países europeos.

Este planteamiento de crear zonas verdes certificadas solo puede organizarse a escala paneuropea y, de hecho, es competencia de la CE (Tratado de la Unión Europea, Artículo 5.3). La Comisión debería liderar la aplicación de los pasos 1, 2 y 3 descritos anteriormente.

Una red certificada de zonas verdes para un futuro próspero
En resumen, creemos que el planteamiento de las zonas verdes –que ya han implementado dentro de sus fronteras numerosos países europeos– podría reportar mayores beneficios si se aplicara a escala paneuropea y se permitieran los viajes entre zonas verdes certificadas.

Centrándonos en la industria turística, destacamos la importancia de elevar al nivel europeo la estrategia de desconfinamiento de la pandemia de la Covid-19. Estamos firmemente convencidos de que la red certificada de zonas verdes es una oportunidad única para que la UE pueda exhibir su fuerza, creando una situación win-win para todos los países e impidiendo que la temporada de verano sea víctima de la pandemia de la Covid-19.

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